I miei suoceri mi aspettavano quando lui usciva per andare a lavorare
Vivíamos los tres bajo el mismo techo y, al principio, lo único raro era el silencio. Después llegaron las copas, los bailes y una confianza que no debía cruzar ninguna puerta.
Vivíamos los tres bajo el mismo techo y, al principio, lo único raro era el silencio. Después llegaron las copas, los bailes y una confianza que no debía cruzar ninguna puerta.
Da settimane la incrociavo in garage con quel sorriso. Il giorno in cui si strusciò contro di me in ascensore capii che non sarebbe rimasto un semplice saluto da vicini.