La apuesta que me regaló una noche de trío
Semanas antes habíamos apostado en una partida de cartas. Quien perdiera tendría que cumplir la fantasía más oscura del otro. Él perdió. Y yo estaba a punto de cobrar.
Semanas antes habíamos apostado en una partida de cartas. Quien perdiera tendría que cumplir la fantasía más oscura del otro. Él perdió. Y yo estaba a punto de cobrar.
Una puerta entreabierta fue el comienzo. Después vino el espejo que instalé en su cuarto para verla mejor, noche tras noche.