Dos chicas trans y la noche de cumpleaños en el Caribe
La mañana después de la fiesta, Daniela y Selene ya planeaban algo más atrevido: encontrar a dos hombres que hicieran de ese cumpleaños una noche imposible de olvidar.
Relatos de encuentros grupales y placeres compartidos
1543 relatosLa mañana después de la fiesta, Daniela y Selene ya planeaban algo más atrevido: encontrar a dos hombres que hicieran de ese cumpleaños una noche imposible de olvidar.
Don Rómulo me miraba las nalgas cada vez que me agachaba en su tienda. Esa tarde le pasé mi número, sin saber que mi marido lo estaba esperando con la cámara lista.
Nunca había pagado por sexo ni había estado con una chica trans. Esa noche quise las dos cosas a la vez y dejé que dos desconocidas decidieran hasta dónde llegar.
Cuando Eduardo abrió la puerta esperaba encontrarla sola y dócil, como siempre. No esperaba verme arrodillado entre las piernas de su mujer, ni la sonrisa con que ella lo recibió.
Salí a abrirles en bata corta sin pensarlo. Cuando vi cómo me miraban los tres, supe que mi jardín no sería lo único que iban a atender ese fin de semana.
Creí que mi futuro lo decidiría el dueño del antro más caro de la costa. No imaginé que la prueba final me la pondría su mano derecha, una mujer curtida en el oficio.
De día revisaba habitaciones y horarios con una sonrisa amable. De noche, esa misma sonrisa significaba algo muy distinto para quien le abriera la puerta.
Llevaba semanas pensando en los dos: el repartidor tímido y el fisioterapeuta serio. Esa noche los citó juntos, decidida a enseñarles algo que ninguno se atrevía a pedir.
Subí al escenario decidida a ser el centro de su atención. Lo que no sabía era que esa noche terminaría entre dos desconocidos que no me dejarían respirar.
Llevábamos años fantaseando con ello en voz baja. Aquella tarde, en la cabaña, mi mujer me ató las muñecas al cabecero y me dijo que tenía una sorpresa.
La primera vez que Carla cruzó las piernas en el asiento de atrás supe que esos viajes iban a complicarme la vida mucho más de lo que jamás imaginé.
Estábamos los tres en la cocina esperando que subiera la cafetera cuando se me ocurrió aquella locura. Ninguno imaginaba lo que iba a esconder en uno de los vasos.
Entré a la habitación esperando una cita íntima con mi marido y, cuando me puse en cuatro, descubrí que no estábamos solos. Lo que vino después me cambió.
Se sentaron una a cada lado, seguras de que iban a desarmarme con sus juegos. Tardé toda la cena en dejárselo creer, y solo cinco minutos en darles la vuelta.
Su marido nos abrió la puerta de su casa con una sola intención: ver cómo dos desconocidos hacían gozar a su mujer. Ella fingía dudar, pero su mirada ya había decidido.
Cuando el inversor pidió una hora a solas con ella, su jefe ni parpadeó. Sonrió, levantó la copa y respondió: «Hecho. Pero yo participo».
Cuando aquella mujer de ojos grises posó la mano en su pierna, Andrés no sospechó que alguien más, sentado en un rincón del bar, ya había decidido exactamente cómo terminaría la noche.
Tenían veintipocos años, eran descarados y guapos, y eran amigos de mi hijo. Yo acababa de cumplir los cincuenta. Esa noche, junto a la piscina, dejé de fingir que no los deseaba.
Llevaban quince años casados y aún se sorprendían. Esa noche, en el despacho, ella entró vestida de rojo dispuesta a cumplir el juego más prohibido de los dos.
Llegó sin avisar, con esa sonrisa de quien siempre consigue lo que quiere, y en una sola semana puso patas arriba la vida de mi madre, la mía y la del barrio entero.
Los relatos de tríos y orgías cuentan lo que pasa cuando en la cama sobran las manos y faltan las inhibiciones: encuentros grupales donde el placer se multiplica y las reglas de la pareja tradicional quedan en la puerta. Historias eróticas de sexo grupal en español, contadas con todo detalle.
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Todos los relatos son obras de ficción protagonizadas por adultos que eligen compartir placer, dirigidas a mayores de 18 años. Si la fantasía de un trío te ronda la cabeza, acá vas a encontrar historias nuevas casi todos los días para alimentarla.