Mi primera sumisión empezó al salir de una fiesta
Lo vi después de huir de la fiesta, y cuando regresé a su puerta ya no quería ternura: quería que me usara y me pusiera a prueba.
Relatos de primeras experiencias inolvidables
1293 relatosLo vi después de huir de la fiesta, y cuando regresé a su puerta ya no quería ternura: quería que me usara y me pusiera a prueba.
Entré al cine pensando en una mamada rápida y acabé desnudo entre un hombre seguro de sí mismo y una mujer que daba órdenes en la cama.
El vestido brillaba bajo la lámpara y ella no podía apartar los ojos. Antes de la cena ya estaba desnuda en mi habitación pidiéndome que le enseñara mi mundo.
Mi amiga salió sonriendo de la camilla y me dejó sola con una esteticista que me tocó demasiado bien para que aquello fuera solo depilación.
Lo que iba a ser una cena incómoda terminó abriendo una puerta que ninguna de nosotras pensaba volver a cerrar.
Entré solo al cine x, nervioso y caliente, y acabé siguiendo a una pareja madura hasta un coche donde pasó de todo.
A los veintitrés todavía no sabía cómo tocarme. Una noche de verano, un ruido en el pasillo y una puerta entornada me lo enseñaron todo de golpe.
Acepté que me llevara a casa después de la fiesta, pero cuando estacionó en la oscuridad entendí que esa noche iba a ponerme a prueba.
Bajo el edredón, después de hacerla correrse varias veces, me pidió al oído que le abriera el culo despacio y sin dejar de mirarla.
Cerré la puerta, dejé el lubricante sobre la mesita y decidí probar por fin eso que llevaba años excitándome en secreto.
Arrodillada frente al sofá, con el móvil apuntándome, dejé de sentir vergüenza cuando entendí para qué quería recordar mi boca.
Me bastó ver su collar para mojarme en mitad del turno, pero lo que hizo conmigo en el baño del local fue solo el principio.
La primera vez que Lucía cerró la puerta de aquel cuarto, creyó que por fin estaba eligiendo sola. Se equivocaba.
Fui a ver una película con mi mejor amigo y su novia, pero cuando él salió un momento, ella me arrinconó y todo cambió.
Diego dormía boca abajo. Yo miraba el techo con la mano entre las piernas, y en la cabeza volvía aquella noche en la trastienda del bar de Rocco.
Fui por pan al amanecer y terminé arrodillada frente a un hombre que supo leer mi miedo, mi deseo y la parte más oscura de mi cuerpo.
Después del turno, sus miradas ya no eran inocentes; cuando cerré la puerta de mi cuarto, supe que esa primera vez no iba a quedarse en un simple beso.
Subíamos por el vaso de agua cuando escuchamos los gemidos en la habitación. La puerta entreabierta lo cambió todo aquella tarde de sábado en casa de Renata.
Cuando colgué la llamada de la amante de mi novio, miré a mi alumno a los ojos y le di una orden que también me desnudaba por dentro.
Bajamos por una cerveza para romper el hielo, pero en el ascensor su mano buscó la mía y supe que ya no había vuelta atrás.
Los relatos de primera vez capturan ese momento único e irrepetible: el descubrimiento del sexo, los nervios del debut, la mezcla de miedo y deseo ante lo desconocido. Historias eróticas de primeras experiencias contadas con la intensidad de lo que se vive una sola vez en la vida.
La categoría abarca mucho más que la pérdida de la virginidad: la primera vez con alguien del mismo sexo, el primer trío, la primera infidelidad, el primer encuentro con un desconocido de internet, la primera sesión de dominación. Cada relato explora ese instante en que la curiosidad le gana al pudor y un deseo nuevo se vuelve realidad, con torpezas incluidas y placer inesperado.
Todos los relatos de primeras veces son obras de ficción protagonizadas por adultos, dirigidas a lectores mayores de 18 años. Se publican historias nuevas todo el tiempo: siempre hay un debut esperando ser contado.