La confesión que nos cambió aquel verano
Lo que iba a ser una cena incómoda terminó abriendo una puerta que ninguna de nosotras pensaba volver a cerrar.
Historias de pasion prohibida y aventuras secretas
1417 relatosLo que iba a ser una cena incómoda terminó abriendo una puerta que ninguna de nosotras pensaba volver a cerrar.
Pensé que sería un café discreto, pero cuando la vi bajar del taxi con esa sonrisa supe que quería mucho más que hablar.
Cuando abrí los ojos estaba desnudo, atado a los cuatro postes de la cama del hotel más caro de la ciudad, y Lucía me sonreía como si me trajera una sorpresa.
Le dije que volvía a casa, pero di la vuelta con el coche antes de salir del aparcamiento y fui directa a cumplir todo lo que llevábamos semanas calentando.
Ella dejó la tarta intacta, me rozó bajo la mesa y sonrió como si ya hubiera elegido el final de la noche.
Creí que aquel beso en el pueblo era lo único que tendría de él, hasta que volvió a mirarme como si los años no hubieran pasado.
Lo primero fue por desesperación; lo siguiente, por morbo. La noche en que decidí esconderme para mirar ya no hubo vuelta atrás.
Me echó de su cama al amanecer, pero en la cocina me miró distinto y supe que aún quería que la hiciera portarse peor.
Llevaba tres whiskys y ninguna razón para volver a casa cuando esa pelirroja de ojos ambarinos me pidió que le asegurara la noche.
Acepté una cerveza con un compañero y acabé temblando en una cama de hotel, empapada, pidiéndole que no dejara de chuparme las tetas.
Fui a enfrentar a la amante de mi ex y terminé mirando su cuerpo demasiado tiempo, imaginando todo lo que no debía desear.
Cuando colgué la llamada de la amante de mi novio, miré a mi alumno a los ojos y le di una orden que también me desnudaba por dentro.
Cuando cerró el video y me mostró a la mujer con la que me había engañado, ya estaba demasiado mojada para fingir que quería irme.
Desde mi ventana vi cómo la cena entre vecinos se convertía en un juego sucio de cuatro cuerpos, celos, bocas hambrientas y una sorpresa final.
Cuando Diego bajó la mirada y asintió por segunda vez, supe que la cena de negocios había terminado y que la verdadera transacción empezaba ahora.
Creí que solo iba a una fiesta del hospital, pero acabé arrodillada ante un hombre maduro y después mi esposo quiso verlo todo.
Bajó a tirar la basura con un pijama fino sin sujetador y tardó diez minutos en volver. Cuando la escuché en la ducha, supe que algo se había roto para siempre.
Caminé dos kilómetros por la orilla buscando a alguien que me hiciera olvidar mi nombre. Junto al eucalipto lo vi tumbado, con unos huevos como un toro.
Entró cuando todavía me dolían los golpes, se sentó sobre mis piernas y me dejó claro que no había ido a felicitarme.
Entre semana necesitaba otra polla, y aquel sábado convertí una pelea con mi marido en la excusa perfecta para cumplir mi fantasía más sucia.
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Las tramas recorren todos los escenarios del adulterio: la vecina que busca en otro hombre lo que no recibe en casa, los reencuentros con un ex que reavivan fuegos mal apagados, los viajes de trabajo que terminan en habitaciones de hotel y los matrimonios que juegan con el cuckold y descubren placeres inesperados. Historias de cuernos contadas sin filtros, con la tensión, la culpa y la excitación de lo clandestino.
Todos los relatos de infidelidad publicados en esta categoría son obras de ficción protagonizadas por adultos y destinadas a lectores mayores de 18 años. Publicamos historias nuevas casi todos los días, así que si te excita lo prohibido, siempre tendrás una aventura secreta esperándote.