La domé esa noche con mi vestido de látex negro
El vestido brillaba bajo la lámpara y ella no podía apartar los ojos. Antes de la cena ya estaba desnuda en mi habitación pidiéndome que le enseñara mi mundo.
Historias de pasion y deseo entre mujeres
984 relatosEl vestido brillaba bajo la lámpara y ella no podía apartar los ojos. Antes de la cena ya estaba desnuda en mi habitación pidiéndome que le enseñara mi mundo.
Mi amiga salió sonriendo de la camilla y me dejó sola con una esteticista que me tocó demasiado bien para que aquello fuera solo depilación.
Lo que iba a ser una cena incómoda terminó abriendo una puerta que ninguna de nosotras pensaba volver a cerrar.
A los veintitrés todavía no sabía cómo tocarme. Una noche de verano, un ruido en el pasillo y una puerta entornada me lo enseñaron todo de golpe.
Me echó de su cama al amanecer, pero en la cocina me miró distinto y supe que aún quería que la hiciera portarse peor.
Fui a verla pelear y terminé besándola en un callejón, con la sangre aún fresca en su boca y unas ganas salvajes de hacerla mía.
Bajamos del escenario riéndonos, pero en cuanto cerraron la puerta del apartamento nadie tenía ganas de seguir fingiendo.
Cuando llegué a esa casa, no imaginaba que terminaría desnuda entre mujeres maduras, lenguas expertas y una invitada mirando desde la puerta.
Pensé que aquella cena era una broma, hasta que vi a mi amante entrar del brazo de otra mujer y entendí que esa noche iba a mirar, tocar y aprender.
Todo empezó con una videollamada indecente y acabó en un club privado donde mi esposa decidió no ponerle límites a nada.
Fui a enfrentar a la amante de mi ex y terminé mirando su cuerpo demasiado tiempo, imaginando todo lo que no debía desear.
Después del turno, sus miradas ya no eran inocentes; cuando cerré la puerta de mi cuarto, supe que esa primera vez no iba a quedarse en un simple beso.
Pensé que iba a compartirla con un hombre una sola noche, pero cuando abrió la puerta y vi a la otra mujer, ya era demasiado tarde para echarme atrás.
Subíamos por el vaso de agua cuando escuchamos los gemidos en la habitación. La puerta entreabierta lo cambió todo aquella tarde de sábado en casa de Renata.
Iba a irme cuando una mano me tomó del brazo. Camila ya no era mi secreto de un cumpleaños: tenía novia, y esa noche las dos me miraron con la misma sonrisa.
Cuando entramos en su casa, mi pareja aún creía que iba a ponerla en su sitio; cinco minutos después, ya no mandaba ninguna de las dos.
Me bastó una sonrisa frente al mar para saber que esa noche no iba a dormir en calma.
Subí solo para encontrar un baño libre, pero la invitada que me guió cerró la puerta y me miró como si ya hubiera decidido qué iba a hacer conmigo.
Cerraron las puertas de la torre para hablar, pero cuando sus manos se tocaron, la tensión dejó de ser política y se volvió una necesidad imposible de frenar.
Primero fue una provocación en la cocina; horas después, me metí en su cama decidida a enseñarle con la lengua y las manos todo lo que su marido nunca supo hacer.
Los relatos lésbicos exploran la pasión y el deseo entre mujeres en historias eróticas escritas en español y pensadas para todos los lectores adultos. Encuentros cargados de sensualidad donde la química femenina se cuenta sin estereotipos y sin censura, con detalle, tensión y mucha piel.
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Todos los relatos de esta categoría son obras de ficción entre adultas, destinadas a mayores de 18 años. Se publican historias nuevas constantemente, así que cada visita trae encuentros inéditos entre mujeres que saben lo que quieren.