El día que descubrí que los hombres me deseaban
Me dije que solo pasaba cerca del parque por el camino más corto. Pero cuando sus ojos me siguieron y su mano rozó mi cadera, ya no pude seguir mintiendo.
Me dije que solo pasaba cerca del parque por el camino más corto. Pero cuando sus ojos me siguieron y su mano rozó mi cadera, ya no pude seguir mintiendo.
Cuando Nicolás subió a quejarse de la música, encontró a Valentina en el balcón con una camisola mojada y una sonrisa que no prometía nada bueno.
Rodrigo le presentó a sus tres amigos. Cada uno traía un sobre y un regalo. Valentina los miró y dijo que ya podían empezar.