Cómo terminé haciendo un favor al empleado de mi padre
Cuando abrí la puerta y lo vi allí plantado, con la gorra entre las manos y la entrepierna apretada, entendí al instante por qué mi padre lo había enviado.
Cuando abrí la puerta y lo vi allí plantado, con la gorra entre las manos y la entrepierna apretada, entendí al instante por qué mi padre lo había enviado.