Desperté dentro de su cuerpo aquella noche
Me miré al espejo y la cara que vi no era la mía. Era la suya. Y dentro de ese cuerpo ajeno, algo empezó a despertar que no debería haber despertado.
Me miré al espejo y la cara que vi no era la mía. Era la suya. Y dentro de ese cuerpo ajeno, algo empezó a despertar que no debería haber despertado.
Sé que estoy soñando, pero el calor de sus manos en mi piel es demasiado real para ignorarlo. Y no quiero despertar todavía.
Nunca le di un like. Nunca le escribí. Pero sus relatos me perseguían hasta la cama, y una noche entendí que ya no podía seguir ignorando lo que sentía.
Me levanté a la madrugada con el cuerpo en llamas y salí al parque en camisón, sin nada debajo. Cada brisa era una caricia. Cada farola, un testigo silencioso.
Le dije que confiaba en él con los ojos cerrados. No sabía que esa frase la tomaría tan literal esa noche de sábado, con tres desconocidos en su cuarto.