Ocho hombres esperaban al otro lado de esa puerta
Entré sola, me desnudé despacio y pulsé el botón. Al otro lado de la puerta había ocho hombres esperando mi señal. Nunca había sentido tanto miedo y tanto deseo a la vez.
Entré sola, me desnudé despacio y pulsé el botón. Al otro lado de la puerta había ocho hombres esperando mi señal. Nunca había sentido tanto miedo y tanto deseo a la vez.
Me conoció vestido de hombre, pero en mi cajón esperaban encaje y tanga. Esa noche los dos conseguimos exactamente lo que queríamos.