La primera vez que me sentí completamente mujer
Me miré al espejo con la lencería de Sofía puesta y entendí que no podía seguir ignorándolo: quería que un hombre me viera así.
Me miré al espejo con la lencería de Sofía puesta y entendí que no podía seguir ignorándolo: quería que un hombre me viera así.
Daniela fue la primera en cruzar esa línea. Después de ella, cada amiga de mis hijas que llegaba a casa traía algo más que una simple amistad.
Cuando cruzamos la puerta de casa, sus labios encontraron los míos y yo olvidé, por un instante, todo lo que tenía que confesarle.
Llevábamos cuatro horas en la fiesta cuando sentí sus dedos clavarse en mi cintura. Sabía que esa noche íbamos a romper algo entre nosotros.
Cuando Valentina se quitó la blusa frente a mí sin ningún pudor, pensé que solo era confianza. No entendía aún lo que tenía planeado para esa tarde.