La noche en que me vengué sin planearlo
Caminé sola por calles oscuras, con la rabia de quien acaba de ver a su novio con otra. No buscaba nada. Y aun así, algo encontré.
Caminé sola por calles oscuras, con la rabia de quien acaba de ver a su novio con otra. No buscaba nada. Y aun así, algo encontré.
Nunca me había sentido así: el vientre todavía plano, el cuerpo en llamas, y una necesidad tan urgente que no podía esperar a nadie más que a mí misma.
La casa olía a vino y a silencio. Esa noche, con el kimono abierto y la copa en la mano, decidí que no iba a necesitar a nadie para sentirme viva.
La luna iluminaba el arroyo, las luciérnagas revoloteaban a mi alrededor y yo estaba sola en el bosque con mis ganas y un juguete que no había planeado usar.