Lo que pasó en el club de lectura no debió pasar
La puerta se cerró tras ella con un clic que sentí en el pecho. No había nadie más en la sala, solo nosotros, los libros y todo lo que llevábamos meses fingiendo no desear.
La puerta se cerró tras ella con un clic que sentí en el pecho. No había nadie más en la sala, solo nosotros, los libros y todo lo que llevábamos meses fingiendo no desear.
Solo era un ejercicio de rehabilitación, pero cuando Sofía apoyó sus caderas contra mis piernas y tiró de mis brazos, supe que algo iba a salir mal.
Caminé descalza por el pasillo y apoyé la frente en la puerta del cuarto. Sabía que él vendría detrás. Y sabía exactamente qué iba a hacerme allí.
Cuando entró desnuda al agua humeante del onsen, supe que el viaje de negocios más importante de mi carrera acababa de torcerse para siempre.