El sobrino de Germán llegó a bañarse esa noche
Tenía la peluca puesta y los tacos encima cuando vi que alguien esperaba en la puerta. Era el sobrino de Germán. Me quedé quieta a media cuadra, sin saber si seguir.
Tenía la peluca puesta y los tacos encima cuando vi que alguien esperaba en la puerta. Era el sobrino de Germán. Me quedé quieta a media cuadra, sin saber si seguir.
Años después sigo recordando sus bragas al viento, su mano entre las piernas y el beso que me lanzó desde la acera antes de desaparecer. Nunca dijimos una sola palabra.
Cuando vi la foto de su cuerpo supe que estaba en territorio desconocido. No lo cerré. Lo guardé. Y esa decisión lo cambió todo.
A las dos de la madrugada me metí desnudo en la piscina creyendo estar solo. Cuando escuché sus pasos acercándose, ya no había nada que esconder.