El poeta anónimo que me leía por dentro
Cuando leí su primer poema sentí que alguien había entrado en mi cabeza sin permiso. Lo peor fue darme cuenta de que quería que volviera a hacerlo.
Cuando leí su primer poema sentí que alguien había entrado en mi cabeza sin permiso. Lo peor fue darme cuenta de que quería que volviera a hacerlo.
Había algo en ese hombre que dormía bajo el puente que me tenía pensando hace semanas. Volví esa noche sin saber bien qué esperaba encontrar.
Rodrigo la ignoró en cada reunión. Lo que nunca imaginó es que Isabel ya había hablado con Diana y que en pocas horas él estaría en la casa.
Había algo pendiente de esa primera noche bajo el puente. Mi cuerpo lo recordaba. Una semana después, mis pies me llevaron solos.