La chica trans que conocí en la plaza aquella noche
El calor nos pegó los cuerpos antes de que pudiéramos pensarlo. Ella bailaba descalza y yo ya no podía dejar de mirarla.
El calor nos pegó los cuerpos antes de que pudiéramos pensarlo. Ella bailaba descalza y yo ya no podía dejar de mirarla.
Le quitó la ropa interior en el mirador, con la pareja al fondo de la playa. Luego le propuso la apuesta más excitante de su vida.
Llevaba meses guardando ese secreto. Pero cuando los pasos en la escalera rompieron el silencio, supe que todo había cambiado.
Cuando leí su primer poema sentí que alguien había entrado en mi cabeza sin permiso. Lo peor fue darme cuenta de que quería que volviera a hacerlo.
Había algo en ese hombre que dormía bajo el puente que me tenía pensando hace semanas. Volví esa noche sin saber bien qué esperaba encontrar.
Rodrigo la ignoró en cada reunión. Lo que nunca imaginó es que Isabel ya había hablado con Diana y que en pocas horas él estaría en la casa.
Había algo pendiente de esa primera noche bajo el puente. Mi cuerpo lo recordaba. Una semana después, mis pies me llevaron solos.