Mi amo regresó de París con una nueva exigencia
Había aceptado sus juegos de dominación antes. Pero lo que me pidió esa noche por teléfono era diferente a todo lo anterior. Y aun así, no colgué.
Había aceptado sus juegos de dominación antes. Pero lo que me pidió esa noche por teléfono era diferente a todo lo anterior. Y aun así, no colgué.
Cuando empujé la puerta del cuarto sin pensar, la toalla se le escurrió hasta el piso y nuestros ojos se cruzaron en el espejo durante un segundo demasiado largo.
Cuando abrió los ojos estaba inmovilizado sobre una mesa fría. Cinco figuras con delantal blanco lo rodeaban y la líder sostenía algo que brillaba.