El día que llegué antes y mamá no lo esperaba
Llegó a casa dos horas antes de lo previsto y la encontró en el cuarto con los ojos cerrados y la mano entre las piernas. Ese fue el momento en que todo cambió.
Llegó a casa dos horas antes de lo previsto y la encontró en el cuarto con los ojos cerrados y la mano entre las piernas. Ese fue el momento en que todo cambió.
Cuando apagué el motor en aquel camino sin salida, ella ya se había bajado el cinturón y abierto el botón del pantalón. Y no habíamos cruzado una sola palabra.
Cuando me asomé a la ventana para descansar un momento, los vi en la piscina. Desnudos, besándose, completamente ajenos al mundo. Entendí que ese año iba a ser muy distinto.
Apoyé la frente contra la puerta para no hacer ruido. Los niños dormían al otro lado y yo me deshacía bajo las manos de mi marido, mordiéndome el labio.
Sofía sacó del fondo del armario la ropa que su marido nunca le había visto. Su hija hizo lo mismo. Esa noche salieron juntas a buscar lo que faltaba en casa.