La noche que compartí a mi amante con mi compi de piso
Llevaba un mes soñando con volver a encontrarlo cuando mi compañera de piso me confesó que me tenía envidia. Esa misma noche la llevé conmigo a la rave.
Llevaba un mes soñando con volver a encontrarlo cuando mi compañera de piso me confesó que me tenía envidia. Esa misma noche la llevé conmigo a la rave.
Lo esperé en el aeropuerto con vestido rojo y la regla puesta. Pensé en avisarle. Cuando me besó, supe que ya no había vuelta atrás.
Crucé las piernas para distraerlo sin saber que dos días después iba a estar de rodillas entre sus libros, mientras los demás chicos salían del instituto sin sospechar una sola cosa.
Llevaba una semana entera contando las horas. Cuando lo vi cruzar las puertas del aeropuerto, supe que esa noche no iba a ser como las demás.
Aquel sábado dejé que el sol me diera en los pechos y a Andrés arrodillado a mi lado. Ninguno de los dos sospechaba lo que iba a salir de mi cajón.
Llegué sola al Tresor a las tres y media. Cuando bajé al sótano no buscaba a nadie; lo que pasó después con aquel brasileño aún no me atrevo a contárselo a mis amigas.