Los dos mecánicos del barrio me esperaban esa noche
Cuando pasé por el taller, las luces estaban apagadas. Pensé que se habían ido. Entonces escuché su voz desde la ventana del camión, llamándome por mi nombre.
Cuando pasé por el taller, las luces estaban apagadas. Pensé que se habían ido. Entonces escuché su voz desde la ventana del camión, llamándome por mi nombre.
Bajé a la cocina a medianoche sin imaginar que él seguía despierto. Estaba en el jardín fumando, con ese aire que no se aprende. Me miró y no hice nada por marcharme.
Cuando Marcos bajó del tejado empapado en sudor, Carmenza ya sabía que no iba a dejarlo ir. Llevaba demasiado tiempo esperando a un hombre así.