La subasta donde ganamos a una mujer para tres
Cuando la vimos subir al escenario con aquel vestido pegado al cuerpo, supe que íbamos a pujar hasta el límite para tenerla entre los tres.
Cuando la vimos subir al escenario con aquel vestido pegado al cuerpo, supe que íbamos a pujar hasta el límite para tenerla entre los tres.
Esa madrugada, cuando la casa por fin quedó en silencio, ella entró en mi habitación y dejó claro que ninguna de las dos iba a dormir.