La transexual que se vistió de plata para olvidar
Cuatro semanas sin verlo. Cuatro semanas intentando borrar el recuerdo de otras manos. Esa noche, Abril se convirtió en alguien que no reconocía.
Cuatro semanas sin verlo. Cuatro semanas intentando borrar el recuerdo de otras manos. Esa noche, Abril se convirtió en alguien que no reconocía.
Mateo nos lanzó la idea una tarde cualquiera: uniforme de clínica, autobús lleno, sin ropa interior. Era una locura. Aceptamos de todas formas.
Apenas salimos del estacionamiento, ella ya tenía la mano bajo la ropa. «Busca un camino donde podamos parar», me dijo con los ojos cerrados.
Cuando me asomé a la ventana para descansar un momento, los vi en la piscina. Desnudos, besándose, completamente ajenos al mundo. Entendí que ese año iba a ser muy distinto.
Apoyé la frente contra la puerta para no hacer ruido. Los niños dormían al otro lado y yo me deshacía bajo las manos de mi marido, mordiéndome el labio.