El cliente que me esperaba al otro lado de las rejas
Aquella mañana entré al penal con una buena noticia para mi cliente. Salí con la blusa arrugada, el pelo revuelto y un secreto que jamás contaría.
Aquella mañana entré al penal con una buena noticia para mi cliente. Salí con la blusa arrugada, el pelo revuelto y un secreto que jamás contaría.
La peluca, el vestido y los tacones estaban en el cajón de mi escritorio. Mi jefe lo sabía desde hacía meses. Y eso cambiaba todo lo que pasaba entre nosotros.
Me dijeron que era la jefa más amargada de la empresa, una viuda que detestaba a los hombres. Lo que no sabían es que yo no acepto un no cuando huele a desafío.
En la puerta de su casa se le cayó la cartera. En lugar de la llave, salió rodando un puñado de condones. Don Ricardo y yo nos miramos. La noche apenas empezaba.
Siempre había ignorado sus miradas y sus comentarios. Hasta que abrí por error la conversación con su mujer y leí, palabra por palabra, todo lo que pensaba de mí.
Valeria llevaba diez años defendiendo culpables e inocentes. Lo que no esperaba era que uno de ellos la mirara así desde el otro lado de la celda.
La esposa de mi jefe me llamaba perra en sus mensajes privados. Si creía que era cierto, esa tarde iba a darle toda la razón.
Llevaba meses aguantando sus miradas en la oficina. El día que leí sus mensajes privados, tomé una decisión que su esposa nunca debió provocar.
Cuando le dije que no podía concentrarme, ella rodeó mi escritorio, se plantó a mi lado y me soltó la frase que cambió todo entre nosotros.
Camila apenas había estado con alguien cuando la presenté con el jefe. Esa madrugada los cuatro descubrimos que la oficina nunca volvería a ser un sitio neutral.
El botón antipánico lo dejé sobre la almohada del catre. Las rejas me marcaban la espalda cuando su lengua bajó y yo supe que ya no era su abogada.
Afuera él era directivo casado. Adentro de ese despacho con la puerta echada, era otro hombre. Y yo me convertía en Valentina, su secreto más íntimo.
Cuando le dije que se dejara llevar, no imaginé que esa noche Valeria iba a convertirse en la protagonista más inesperada de toda la reunión.