La noche que su marido me animó a cogerla
Ella bajó del coche con la falda levantada y su marido, desde el asiento del conductor, me preguntó con calma si me gustaba lo que veía.
Ella bajó del coche con la falda levantada y su marido, desde el asiento del conductor, me preguntó con calma si me gustaba lo que veía.
Llevábamos semanas deseándonos y esa noche de carnaval, sin condón ni cama, todo ocurrió donde menos lo esperábamos.
Cuando me agarré a su cintura en la primera curva, supe que esa noche no iba a comportarme como la mujer de su padre. Era diez años más joven que él.
Mi abuela, mi madre y yo creímos que ese viaje a la montaña sería el descanso que necesitábamos. Hasta que la tormenta nos encerró con dos desconocidos.
Estaba tumbado en el sofá esperando el sueño cuando escuché la puerta. Nunca imaginé que esa noche viviría mi primera experiencia con la última persona del mundo.
Cuando me abrazaba por detrás y sentía su cuerpo contra el mío, los dos sabíamos que aquello tenía un nombre que nadie se atrevía a pronunciar.
Rodrigo la convenció de darse la vuelta. Era solo un momento, decía. Marcos llevaba años mirándola así y Sandra no lo había visto hasta ahora.
Llevaba meses deseándola en silencio, leyendo sus mensajes privados, siguiendo sus pasos. Cuando la cité en el hotel con una máscara, ella no supo que era yo.
Cuando entré en mi cuarto la encontré sentada en el rincón, desnuda, con la cabeza ladeada y una pregunta en los ojos que ninguno de los dos esperaba.