Soy trans y esa noche me vestí solo para él
Cuando llegó su mensaje al celular, llevaba horas ardiendo de deseo. Me puse la lencería, los tacones y esperé. Esa noche no iba a dormir sola.
Cuando llegó su mensaje al celular, llevaba horas ardiendo de deseo. Me puse la lencería, los tacones y esperé. Esa noche no iba a dormir sola.
Apoyé la frente contra la puerta del dormitorio, intentando no hacer ruido, y entonces sentí su aliento en la nuca y supe que esa noche no íbamos a dormir todavía.
Me detuvieron a las cuatro de la mañana y creí que todo estaba perdido. No imaginaba lo que mi abogada haría cuando entrara a esa celda a solas conmigo.
El pasillo estaba en silencio, su puerta entreabierta. Sabía que no debía entrar. Entré de todas formas.