La profesora madura que se quedó sola en el hotel
Después del almuerzo, me miró por encima del café y supe que esa tarde no iba a salir a correr, sino a follar con una desconocida.
Después del almuerzo, me miró por encima del café y supe que esa tarde no iba a salir a correr, sino a follar con una desconocida.
Cuando cerró el aula y me sonrió como si ya supiera lo que iba a hacer, entendí demasiado tarde que el juego no lo iba a controlar yo.