La confesión que grabé en la universidad
Estaba escondido en un armario con el celular grabando cuando ella se arrodilló frente al profesor y entendí que aquello apenas empezaba.
Estaba escondido en un armario con el celular grabando cuando ella se arrodilló frente al profesor y entendí que aquello apenas empezaba.
Desperté con ella recogiendo mi ropa, pero cuando se inclinó junto a la cama supe que esa mañana no iba a estudiar nada.
Al principio solo eran besos torpes y caricias sobre la ropa; después, él empezó a pedirme que me dejara mirar y mostrar cada vez más.
Llegó con su bolso, una excusa torpe y una mirada demasiado fija en mi escote; cuando sacó aquel juguete, supe que no venía solo a estudiar.