El masaje de pareja que no pude olvidar
Entré al baño tomada de la mano de mi esposo y salí temblando, empapada y con una imagen en la cabeza que todavía me enciende.
Entré al baño tomada de la mano de mi esposo y salí temblando, empapada y con una imagen en la cabeza que todavía me enciende.
Entré solo al sauna y salí temblando, con el sabor de una pareja desconocida todavía pegado a la piel y una confesión imposible de olvidar.