Mi vecina espió al opositor durante el encierro
Desde la ventana de su despacho lo veía sudar sobre la bicicleta, sin saber que aquel juego de miradas terminaría con ella llamando a su puerta.
Desde la ventana de su despacho lo veía sudar sobre la bicicleta, sin saber que aquel juego de miradas terminaría con ella llamando a su puerta.
Nunca lo había hecho con nadie. Y la primera persona que entró en mí no fue mi novio, sino su padre, una tarde en que la casa quedó vacía y yo no supe decir que no.