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Relatos Ardientes

No soy maricón: la confesión de un hombre muy macho

Primera etapa: la edad de la inocencia mal entendida.

A ver, que yo no soy maricón. No soy un maricón de mierda. A mí me gustan las tías. Me encantan las tías. Y bueno, lo que pasó con Rubén lo hace todo el mundo. No pasa nada. Es curiosidad, eso es, pura curiosidad. Total, una paja de nada entre colegas no cuenta. Y encima la peli que estábamos viendo era de tías. Una escena de lesbianas, además. Así que menos todavía.

Una pajilla tonta, los dos en el sofá, sin mirarnos, cada uno a lo suyo. Que sí, que de reojo le vi el aparato al colega, y vaya nabo tenía el cabrón, y qué cantidad de leche soltó al final. Pero de ahí a ser marica hay un mundo. A mí lo mío son las tías. En cuanto caiga la vecina del cuarto y me desfogue con ella se me pasa esta tontería de la cabeza.

Lo del carnaval tampoco es nada, que conste. Habíamos bebido. Era fiesta. Y este descerebrado va y se disfraza de tía, con peluca y todo, que se confunde uno. Íbamos pedo. No es para tanto. Un poco de sobeteo en el callejón, las manos por encima de la ropa, ni siquiera nos besamos de verdad. Bueno, no fue un beso de los de verdad. Fue otra cosa. El alcohol.

Y vale, puede que esa misma noche le notase la barba contra mi mejilla y que aquello, en lugar de echarme para atrás, me pusiera más. Pero fue el momento. La música, la gente, el disfraz. Cualquiera se habría liado. Además, que tengo el cajón reventado de revistas de tías en tetas, coño. ¿Qué voy a ser yo maricón?

***

Segunda etapa: el siglo de las pocas luces.

Vale, sí, de acuerdo, a veces me meto un poco el dedo cuando me la estoy cascando. De vez en cuando, nada más. Pero eso no me hace maricón. De hecho la primera vez fue una chica la que me lo hizo, una profesional, en aquel club la noche de mi cumpleaños. Así que de marica nada. Y cómo voy a ser marica si tengo novia, hombre. A Noelia no le cuento lo del dedo porque ella es un poco estrecha para estas cosas, pero es algo mío, físico, solo físico. El punto ese gé que dicen que tenemos los tíos ahí dentro. No quiere decir nada.

Sí, alguna vez veo porno de travestis. Pero tampoco es porno gay, eh. Son casi tías. Es por el morbo, y solo de vez en cuando. Me siguen gustando más las mujeres. No soy maricón, hombre. Si me caso en dos semanas. Y soy un machote, que el otro día sin ir más lejos me tiré a la amiga esa de Noelia, la alta y delgada del culo plano. Un poco velluda sí que es, vale, pero es una tía buena, lo dicen todos. A mí lo que me pone son las tías.

Lo del tanga de Noelia fue una bobada. Me dio por probármelo yo qué sé por qué. Y no me gustó la sensación. Era raro. La tela ajustada, la goma marcándome la cadera, el roce cada vez que me movía. Me empalmé, vale, sí. Me miré un rato el culo en el espejo, me giré, me puse de perfil. Pero no me gustó cómo me quedaba. Bueno, mal del todo tampoco me quedaba. Hasta diría que no me quedaba nada mal. La cuestión es que me gustan las tías. Y me gusta la lencería. Las tías en lencería, eso es.

Me gustan tanto las tías en lencería que por eso me la pruebo, claro. Para entenderlas mejor, para saber qué sienten. Es casi un detalle por mi parte. Y si luego, en el espejo, me imagino a mí mismo siendo la tía de la lencería, pues bueno, es la imaginación, que vuela. No quiere decir nada. Pero vamos, que no me da más veces por ahí. Solo los martes, que Noelia trabaja hasta tarde, y poco más.

***

Tercera etapa: los años de la cara dura.

No soy maricón, ni hablar. Lo de aquella travesti del bar no tiene nada que ver. Si prácticamente parecía una mujer. Y el aparato casi ni se lo toqué, fue así por encima, por curiosidad, y ni siquiera se empalmó. Me la follé como a una tía. Igual me emocioné un poco de más, eso sí, por el morbo del momento. Pero fue solo por el morbo. Y porque Noelia es una sosa, que casi nunca quiere por detrás. Si ella fuese más caliente a mí no me daría por estos rollos. La culpa es suya, en el fondo. De maricón, nada.

Lo de la otra noche tampoco fue nada. Bueno, a ver, nada del todo no fue. Vale, sí, se la chupé. Pero solo un poco, y habíamos bebido, e iba muy puesto. Eran las fiestas del barrio. Una noche tonta. Ni siquiera se corrió en mi boca. Bueno, sí, se corrió, y yo no aparté la cara, pero eso fue por no hacer el feo, por educación. Mejor olvidarlo.

Es la última vez que me meto pastillas, que luego me descontrolo y hago cosas que no soy yo. Aunque al día siguiente, sobrio del todo, me sorprendí buscando su número para repetir. Cosas del bajón, supongo. Porque yo soy muy macho. Muy macho. Que a Noelia se la meto todas las semanas. Bueno, casi todas. Últimamente menos, la verdad, porque ando cansado. Pero la dejo fina cuando toca. Porque yo de maricón, nada de nada.

***

Cuarta etapa: el año que vivimos por detrás.

A ver, maricón tampoco. Soy hetero. Hetero del todo. Y bueno, sí, de vez en cuando me gusta comerme alguna polla. Y que me la metan por el culo también. Pero solo de vez en cuando, por morbo, por probar cosas nuevas. Es que los tíos tenemos ahí detrás el punto ese gé, yo qué le voy a hacer. Eso no quiere decir que sea marica. A mí los hombres no me gustan. Nada. Por eso, para estas cosas, siempre voy con travestis. Bueno, casi siempre, pero es que cuando bebo no soy yo.

Las pollas sí me dan un poco de curiosidad, lo admito. Pero son las pollas, no los hombres. No es lo mismo. Y a mí me gustan las travestis jóvenes, femeninas, que son casi como tías. Si fuese normalmente con tíos ya sería otra cosa, pero no. Soy hetero. Un poco curioso, a lo mejor. Hay que ser abierto de mente, experimentar. Como los tíos tenemos la próstata ahí, pues eso. Es como ir a que te den un masaje, más o menos. Si ni siquiera me morreo con ellos. Es una cosa física, de estimulación, nada más.

Que la primera vez que me la metieron entera, vale, se me escapó un gemido que no era de tía. Y que pedí más. Y que al acabar me quedé tumbado pensando en cuándo sería la próxima. Pero eso le pasa a cualquiera con la próstata bien estimulada, es pura biología. Lo leí en internet. No es que me guste a mí, le gusta a mi cuerpo, que es distinto. Yo, por dentro, sigo siendo el de las revistas de tías en tetas. Otra cosa es lo que haga el cuerpo por su cuenta.

Lo que no esperaba era que Noelia llegase antes de tiempo.

—No es lo que parece —le dije, todavía con sus medias puestas.

—¿Esas son mis bragas?

—Bueno, sí, son tus bragas y tus medias, pero no es eso. Era una broma. Por eso me estaba grabando con el móvil, para un vídeo, una broma a uno del trabajo, por el carnaval. No es lo que parece, cielo, yo te quiero.

—¿Y el consolador?

—El consolador es... en realidad es un regalo. Para ti. Para usarlo en pareja. ¿Para mí, dices? ¿Qué dices, mujer? Si yo no soy maricón ni nada de eso. Oye, pero no mires el móvil. No. Esos mensajes son una broma de Rubén, ya sabes lo bromista que es.

***

Quinta etapa: la primavera del descaro.

Claro que sí, rey, en la cara también me gusta. Sí, y los azotes. Claro que sí, amor, me la pongo si quieres. ¿Un amigo, dices? ¿Activo? Pues claro, por qué no. Que me folléis los dos a la vez, uf, eso me encanta. Espera que me aseo un poco y voy para allá.

A ver, este corsé me aprieta cada vez más, juraría que ha encogido. Y este liguero que no hay forma de engancharlo. Que se me va a hacer tarde y me voy a quedar sin que me follen, y de eso nada. Me pinto bien los labios, me reviso en el espejo, me ajusto las medias hasta que quedan lisas. Eso sí, todo esto lo hago por el morbo del disfraz, que quede claro. Como en carnaval. Lo que pasa es que ahora es carnaval casi todas las noches. Otro mensaje, a ver.

—Claro, vida, ahora he quedado, pero por la noche me paso por tu casa y te saco la leche, que tengo de sobra para todos. Oye, no me llames así, que no me gusta. Bueno, pues eso, sin faltar tampoco.

Será posible este tío. Que me llama maricona. Maricona, a mí. Si yo ni siquiera soy gay. Porque a mí me siguen gustando las tías, más o menos, lo que pasa es que hace mucho que no voy con ninguna porque con las tías todo es un lío. Solo por eso. Porque yo soy bi. Eso es. Bi. Aunque casi siempre haga de pasivo, pero bi. ¿Maricón yo? Tampoco es eso.

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Comentarios (6)

NicoDeRosario

jajaja el titulo ya te vende todo. Lo lei de un tiron, muy bueno!!

Viktor_Rb

Ese personaje que se convence de que no es lo que claramente es... lo dibujaste perfecto. Me re enganche con cada vuelta que le daba la historia.

MiguelCorrea_Mdz

Me recordo a un conocido mio que decía exactamente eso despues de cada episodio. Al final todos en el grupo lo sabian menos el. Muy real.

DomSur77

Necesito segunda parte. Lo dejaste en un momento demasiado bueno como para que quede ahi.

Rodrigo_Nocturno

El titulo es lo mas honesto del relato... y eso ya dice mucho jajaja. Genial.

CuriosaYoli

Cuantas partes tiene esto? Porque si hay mas, las quiero ya

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