La confesión de Margarita en el taller de ruta
Cuando me dijo que nunca había visto una verga, supe que esa noche no iba a volver a casa siendo la misma mujer.
Cuando me dijo que nunca había visto una verga, supe que esa noche no iba a volver a casa siendo la misma mujer.
Cuando me dijo que quería practicar conmigo antes de ir a un taller, supe que aquella noche no iba a parecerse a ninguna otra.
Volví al taller con una excusa torpe y una falda demasiado corta; ellos entendieron enseguida que no iba por el coche.
Desde la sombra del patio los vi besarse en el coche, y cuando él se abrió el pantalón ya no pude dejar de tocarme.
Oculta dentro de un coche de lujo, vi cómo empezaban a tocarse y supe que, si no me iba en ese instante, terminaría empapada.
Entró al dormitorio envuelta en una toalla para imponer respeto, pero terminó abierta de piernas, temblando y pidiendo que no dejaran de darle.