Alivio prohibido en las mazmorras del castillo
Rodrigo colgaba del Pilar al borde del colapso. Valeria no podía desafiar a la Reina, pero tampoco iba a dejar morir a un hombre sano por negligencia.
Rodrigo colgaba del Pilar al borde del colapso. Valeria no podía desafiar a la Reina, pero tampoco iba a dejar morir a un hombre sano por negligencia.
Vivir bajo el mismo techo con dos hombres hambrientos y ser la única mujer de la casa tiene sus consecuencias.
Cuando colgué el teléfono, tenía las manos temblando. Una clínica de disciplina extrema. Un año encerrada, sin salida. Y yo había dicho que sí.
Por las mañanas era la esposa invisible de siempre. Por las noches escribía lo que no me atrevía a pedir. Hasta que alguien lo leyó y decidió dármelo.
Cuando salí del baño, Sebastián tenía las prendas rosadas en la mano y esa mirada firme que sabía que no iba a poder rechazar.