Encadenada para obedecer en la casa del amo
Primero fue la jaula; después, las cadenas, las órdenes y un colchón sucio donde aprendí hasta dónde podía aguantar mi cuerpo.
Primero fue la jaula; después, las cadenas, las órdenes y un colchón sucio donde aprendí hasta dónde podía aguantar mi cuerpo.