La confesión en el coche de una mujer católica
Decía que quería llegar intacta al amor, pero cuando cerré el coche y la besé, abrió las piernas como si llevara días esperando ese momento.
Decía que quería llegar intacta al amor, pero cuando cerré el coche y la besé, abrió las piernas como si llevara días esperando ese momento.
Desperté con ella recogiendo mi ropa, pero cuando se inclinó junto a la cama supe que esa mañana no iba a estudiar nada.
Empezó con desayunos, miradas y una casa en silencio; terminó cuando su voz tembló al pedirme que cerrara la puerta de mi cuarto.