El pelirrojo del metro me siguió hasta los baños
Tenía diecinueve años, venía de pueblo y jamás había pensado en otro tío. Hasta que aquel ejecutivo se arrimó a mi codo en el vagón lleno y me sonrió.
Tenía diecinueve años, venía de pueblo y jamás había pensado en otro tío. Hasta que aquel ejecutivo se arrimó a mi codo en el vagón lleno y me sonrió.
Bajé del catre con la excusa del cargador. No fue una excusa. Lo que vi en la otra punta del cuarto me convirtió en cómplice antes de cruzar palabra.
Cuando se dio vuelta sobre la cama y vi lo que colgaba entre sus piernas, supe que esa tarde en el hotel del pasaje no iba a salir de mí en años.
Llevábamos once años juntos cuando una foto en Instagram me hizo dudar de todo. Esa noche, después de sentir su pene dentro, decidí preguntárselo.
El calor de agosto aplastaba el patio del bloque y Adrián no podía apartar los ojos de la ventana de enfrente. La señora Valverde no sabía que la estaban mirando.
La novia me la presentó como «una compañera del trabajo». Tenía el vestido justo, un tatuaje en el escote y una manera de mirar que no era casual.
El marido se acercó a Nuria con voz tranquila y una petición que llevaba años queriendo hacer: quería ver cómo otro hombre se acostaba con su mujer mientras él observaba.
Cuando se agachó a buscar en el cajón del fondo, su pantalón viejo se rajó. Yo no llevaba ropa interior. El pasillo estaba desierto.
Por fin tenía su cuerpo frente a mí, a centímetros de distancia. Mi mejor amigo. Mi hombre. Y yo dispuesto a no dejar escapar ese momento por nada del mundo.
Llevaba años diciéndoles a los hombres que era versátil. Mentía. Cuando finalmente me rendí a ser pasivo, todo encajó de una manera que daba vértigo.
Subí al autobús pensando que solo tomaría una cerveza. Cuando quise bajarme, ya era demasiado tarde para pretender que no quería quedarme.
El padre de Samira le puso la mano en el muslo y Kamal supo que esa noche no iba a terminar como había imaginado.
Cuando Aurelia se quitó el vestido frente a mi cámara, supe que aquella sesión de fotos no iba a terminar como las demás.