La séptima noche en que desperté llamándome princesa
No recuerdo el momento exacto en que dejé de cuestionar la lencería, las pastillas ni los sueños. Solo sé que cada semana me sentía más cómodo siendo otra.
No recuerdo el momento exacto en que dejé de cuestionar la lencería, las pastillas ni los sueños. Solo sé que cada semana me sentía más cómodo siendo otra.
Llevaba meses guardando el secreto en el fondo del armario. Esa noche toqué a su puerta con la pollera plisada y el moño rojo, y ya no quise volver atrás.