La noche que un desconocido me hizo olvidar a mi ex
Tres meses después de la ruptura me descargué una app. No imaginé que ese hombre mayor me haría vivir la noche más intensa de mi vida.
Historias de dominacion, sumision y juegos de poder
Tres meses después de la ruptura me descargué una app. No imaginé que ese hombre mayor me haría vivir la noche más intensa de mi vida.
Estaba atada a la mesa cuando él se arrodilló frente a mí. No era la primera vez que pedía algo así, pero tres hombres era un nivel diferente.
Cuando me ató las muñecas con su pañuelo y me susurró que no me moviera, supe que algo dentro de mí había cambiado para siempre.
Llevaba tres semanas encerrado en la jaula cuando Valeria decidió invitar a sus amigas a cenar. Yo sería el espectáculo.
Cuando la invité a mi departamento creí que tendría el control. Su mirada cambió en cuanto cerré la puerta y supe que me había equivocado.
Cuando dejé caer el primer tacón debajo de la mesa, supe que esa cena no terminaría con un postre, sino con él rendido en silencio mientras la mesera nos miraba sonriendo.
Sus gafas ocultaban algo que tardé años en descifrar. Cuando por fin la encontré sola en la barra, supe que las miradas habían sido solo el principio.
Rodrigo colgaba del Pilar al borde del colapso. Valeria no podía desafiar a la Reina, pero tampoco iba a dejar morir a un hombre sano por negligencia.
El día que Clara entró en mi casa sin avisar, comprendí que el único espacio limpio que me quedaba ya no me pertenecía.
Estábamos sentados frente a frente en el rincón más discreto del restaurante. Nadie podía imaginar lo que yo estaba haciendo con mis pies por debajo de esa mesa.
Rodrigo la ignoró en cada reunión. Lo que nunca imaginó es que Isabel ya había hablado con Diana y que en pocas horas él estaría en la casa.
Desperté con las manos atadas en una habitación a oscuras. No recordaba cómo había llegado. Sí sabía que estaba investigando a las personas equivocadas.
Me bastó una mirada desde la ventana para saber que ese chico iba a hacer todo lo que yo le pidiera. Solo necesitaba el momento justo.
Hay clientes que pagan y creen que eso les da derechos sobre tu cuerpo. Esto es lo que viví durante meses como escort y por qué lo dejé.
Abrí la puerta esperando a uno. Eran dos. Y traían una mochila con todo lo necesario para convertirme en su juguete durante horas.
Me los probé uno a uno frente al espejo, con él observando desde el otro lado de la pantalla. No era moda. Era control puro.
Rodrigo colgaba del poste de los condenados cuando Catalina cruzó el umbral. La guardia Nora ya tenía la mano en la daga. Había reglas que nadie rompía en ese castillo.
Arrodillada frente a la cama, mojada y sin permiso para ducharse, Valeria empezó a entender que ser esclava no era solo follar: era aprender a hablar.
Me prometieron una transformacion. Lo que encontre fue un infierno de sumision, castigo y humillacion donde mi cuerpo dejo de ser mio.
La presentaron a la casa como a una más, pero cuando la puerta de la habitación del Amo se cerró detrás de ella, Elena supo que nada la había preparado para esto.