Lo hicimos en el parque delante de mi esposo
Entré al sendero tomada de la mano de un desconocido, con mi esposo vigilando afuera y la falda pegada a mis muslos del puro morbo.
Entré al sendero tomada de la mano de un desconocido, con mi esposo vigilando afuera y la falda pegada a mis muslos del puro morbo.
La vi cruzar el parque con una calma fingida, sabiendo que cada paso estaba diseñado para que alguien le clavara los ojos encima.
Dejó claro desde que se sentó a mi lado que no pensaba pagar con dinero, y cuando me pidió que parara en el parque entendí por qué.
Estaba indispuesta, pero cuando me dijo que solo quería mi boca, supe que iba a terminar de rodillas tragándome todo.
La seguí por instinto, lo vi apretar el paso con la chica y supe que no iba a dejarlo salir entero de aquel callejón.
Le quemó el pantalón por reírse de él, y cuando la alcanzó, ella supo que iba a pagar su travesura con el cuerpo entero.
Cuando bajé del muro, él ya me esperaba con la polla en la mano y una sonrisa tranquila, como si supiera exactamente lo que yo iba a hacer.
Los vi follando en el sofá de mi casa y no pude apartar la mirada; cuando él me descubrió, decidió que ninguno se iba a quedar mirando.