Lo que vi hacer a mi mujer en aquel glory hole
Entré con ella pensando en comprar lubricante. Salí sabiendo que Laura era capaz de cosas que ni en mis fantasías más intensas había imaginado.
Entré con ella pensando en comprar lubricante. Salí sabiendo que Laura era capaz de cosas que ni en mis fantasías más intensas había imaginado.
Solo llevaba un abrigo largo y botas de tacón. Su único plan era sentir las miradas de extraños recorriéndole el cuerpo mientras fingía hacer la compra.
El trato era simple: si llegaba hasta el garaje sin que nadie la viera, la recompensa sería inolvidable. Pero el edificio nunca estaba del todo vacío.
Todavía con el sabor de su piel en mis labios, supe que aquella noche en el coche iba a cambiar todo lo que creía saber sobre el deseo.
Llevaba semanas soñando con lo mismo. Esa noche dejé de fingir y me miré al espejo por primera vez como realmente era.
Llevaba meses sin que nadie me tocara. Esa noche encendí el coche sin rumbo, pero mi cuerpo ya sabía exactamente adónde iba.
Sabía que habría consecuencias por llegar tarde. Lo que no sabía era que Marcos había planeado algo mucho peor que un castigo.