Lo que pasó entre las dos cuando volvió de lejos
Diez años sin verse y bastó una cena con champán para que todo lo que había entre ellas saliera a la luz. Algunas amistades esconden algo más.
Historias de pasion y deseo entre mujeres
Diez años sin verse y bastó una cena con champán para que todo lo que había entre ellas saliera a la luz. Algunas amistades esconden algo más.
Llevaba una hora mirando el techo mientras Camila dormía a mi lado. No pude aguantar más y empecé a tocarla, muy despacio.
El odio entre Remedios y Amparo llevaba doce años pudriéndose. Sus hijas heredaron la guerra, pero esa noche el rencor encontró otra salida.
Su mano subió por mi muslo justo cuando en la pantalla él la empujaba contra la pared. No hizo falta que dijera nada: ya había leído todo en mi respiración.
Solo necesitaba desconectar del estrés. Cuando los dedos de Daniela bajaron por su espalda, Romina supo que ese masaje iba a cambiarlo todo entre ellas.
Cuando los masajistas entraron en la sala y cerraron la puerta, entendí que Sergio había comprado algo más que un masaje para nuestro aniversario.
Dos botellas de vino. La confesión de que nunca me había corrido. Natalia me miró y dijo — déjame enseñarte. Tres semanas después, éramos tres.
Las teclas resonaban bajo mis dedos cuando sonó el teléfono. Reconocí su voz antes de que dijera mi nombre y supe que esa noche no iba a terminar sola.
La sentí antes de escucharla. Su olor llegó primero, luego sus manos, luego su boca encontrando mi cuello en la oscuridad del pasillo.
Entré al cuarto sin llamar y la encontré completamente desnuda. En lugar de salir, cerré la puerta. Lo que pasó después cambió todo.
Rodrigo no sabe todo lo que pasó ese viaje. Solo la versión que elegí contarle. La verdad es más oscura, más deliciosa.
Tenía los dedos sobre el teclado y un capítulo a medias cuando vibró el teléfono. Su voz al otro lado bastó para que dejara de escribir y empezara a improvisar.
La escena de la serie duró diez segundos. Suficientes para que ella entendiera todo lo que yo llevaba meses sin poder decirle.
Me pidió que apoyara las manos en la pared y me mirara en el espejo. Afuera había gente. Adentro, solo sus dedos moviéndose bajo la falda.
Nos tocabamos a escondidas desde hacia semanas, pero esa noche el juego de botella nos obligo a mostrarlo frente a ellos.
Cuando Valentina se quitó la blusa frente a mí sin ningún pudor, pensé que solo era confianza. No entendía aún lo que tenía planeado para esa tarde.
Había entrado a comprar un juguete. No esperaba terminar en el suelo de la tienda, completamente desnuda, con extraños mirándome desde el otro lado de una caja caída.
Era solo un juego para hacer amigas, pero cuando ella preguntó si podía venir esa noche, entendí que habíamos cruzado una línea que yo quería cruzar.
Cuando Saya abrió los ojos en la oscuridad, lo primero que sintió fue el frío del acero en las muñecas y el aliento de Nadia a pocos centímetros de su cara.
La vio entrar y algo se detuvo en su pecho. No supo explicarlo, pero desde ese instante solo pudo pensar en ella.