Reservé la suite de mi luna de miel y él no era mi esposo
Cuando él tomó mi mano para llevarme al ascensor, un calor que no debía sentir me subió por el vientre. Era la persona en la que más confiaba en el mundo, y esa noche todo se rompió.
Cuando él tomó mi mano para llevarme al ascensor, un calor que no debía sentir me subió por el vientre. Era la persona en la que más confiaba en el mundo, y esa noche todo se rompió.
Cuando bajé sus maletas y ella se agachó delante de mí sin el menor pudor, supe que aquellos días bajo mi techo no iban a salir como yo los había imaginado.
Pensé que ya lo había visto todo entre mis tíos, hasta que aquella noche sonó el timbre y entendí que apenas era el comienzo de todo.