Mi suegro me usó para seducir a su última nuera
Cuando entré al salón, él ya tenía la orden lista: yo debía seducir a Daniela antes de que él la abordara. La pantalla del cuarto de invitados estaría encendida.
Historias de pasion y deseo entre mujeres
Cuando entré al salón, él ya tenía la orden lista: yo debía seducir a Daniela antes de que él la abordara. La pantalla del cuarto de invitados estaría encendida.
Las flores de Nora llegaban cada lunes a la oficina de Carla. Yo me decía que era admiración. La noche en que la invitamos a cenar, dejé de mentirme.
El sofá del salón ya había visto demasiadas cosas, pero ninguna como la sonrisa lenta con la que mi cuñada me esperó esa tarde mientras mi suegro fingía no enterarse.
Tomé su mano sin saber que esa tarde dejaría de ser la mujer que llegó al hotel. Su voz quebrada me prometía un secreto y me arrastraba con él.
Pulsé el monitor sin saber qué habitación se abriría esa tarde, y en la pantalla apareció Marisol entrando al salón con su traje de motera negro.
Cuando se sentó sobre mis rodillas y arrimó su boca a la mía, supe que la conversación de aquella tarde no iba a ser la que mi suegro había imaginado.
Bajé las escaleras descalza y los encontré en el sofá. Mi hermana de rodillas, mi cuñado con los ojos cerrados. Y yo, sin pensarlo, di un paso adelante.
Tres semanas después de descubrir los monitores ocultos del despacho de mi suegro, la pantalla parpadeó y se encendió sola, justo cuando él ya estaba detrás de su hija.