La señora que le hizo una propuesta indecente
Llevaba semanas sin sacárselo de la cabeza. Ese chico flaco del parque, con las manos manchadas de carbón y esa mirada directa que no le pedía permiso a nadie.
Relatos con mujeres experimentadas y seductoras
Llevaba semanas sin sacárselo de la cabeza. Ese chico flaco del parque, con las manos manchadas de carbón y esa mirada directa que no le pedía permiso a nadie.
Llegamos al hotel como madre e hijo, fingiendo ser amantes. Para el domingo ya no era fingir.
Sus padres tenían un matrimonio abierto y una reputación de pervertidos. Cuando les pidió ayuda con el trabajo final, nunca pensó que lo incluirían en el guion.
Llevaba apenas una semana descubriendo el placer con otra mujer cuando la sobrina de mi marido llegó a la puerta. No lo pensé. La besé.
Su culo pequeño y levantado fue lo primero que noté. Pero esa noche descubrí que Valeria tenía planes desde mucho antes de que empezara la barbacoa.
La promesa se la había hecho semanas atrás, en un momento de debilidad que no olvidaba. Ahora estaba aquí, y Karim no iba a dejarla arrepentirse.
Llevaba dos horas en su salón respondiendo preguntas como si fuera una entrevista de trabajo. En cierta forma, lo era.
Pasamos de clienta y prostituto a algo que no tenía nombre. En esas vacaciones en la playa, ella rompió los tabúes que había cargado toda la vida.
Laura despertó con el cuerpo pesado y un silencio extraño en el apartamento. La puerta del otro cuarto estaba entreabierta. Las camas, vacías.
La encargada del almacén nunca le dio ni media sonrisa. Esa noche la encontró sola en la parada, sin colectivos y sin escapatoria.
Nunca me había preguntado si podía despertar deseo en alguien veinte años más joven. Julián llegó a casa y borró esa pregunta de un solo vistazo.
Cuando el portón se cerró detrás de mí, con la jarra de agua en la mano y los dos obreros mirándome, supe que lo había buscado desde el primer día.
Estábamos haciendo abdominales y entonces lo vi. No era mi hijo en ese momento, era un hombre. Y ese pensamiento me persiguió durante días.
Dos chicos de veinte años colándose en casa de la vecina mientras se duchaba. Lo que ocurrió cuando los descubrió fue algo que ninguno olvidaría jamás.
Llevaba meses siendo invisible para mi marido. Cuando el técnico llamó a la puerta esa tarde, algo en mí decidió que no iba a dejar pasar la oportunidad.
Cuando la vi tumbada al sol en el jardín, sin la parte de arriba del bikini, entendí que ese verano iba a ser diferente a todo lo que había vivido.
Fui a llevarle un encargo a mi suegra y terminé con las manos en algo que no era el tobillo. No puedo arrepentirme de nada.
Llevábamos semanas escuchándonos a través de las paredes. Esa noche ella apareció en el salón con un camisón blanco y una sonrisa que no tenía nada de inocente.
Nunca imaginé que Mamá Noel me llamaría a su habitación esa noche. Lo que ocurrió entre nosotras dos superó todos mis sueños eróticos juntos.
Pasé la noche sin dormir, con el teléfono en la mano, esperando que llamara. Había apostado todo con esa carta y no sabía si lo había perdido todo.