Mi novia y yo dejamos de ser vírgenes en Halloween
Cuando Camila salió del cuarto disfrazada de diabla con un tridente en la mano, supe que esa noche no íbamos a dormir vírgenes.
Cuando Camila salió del cuarto disfrazada de diabla con un tridente en la mano, supe que esa noche no íbamos a dormir vírgenes.
Le dio una nalgada cuando ella pasó por su lado. Una hora después, fui yo quien le pidió que la cuidara mientras yo desaparecía entre los coches.
Cuando entendí que lo que me calentaba no era mirar sino que me mirasen, busqué el galpón vacío detrás de mi casa una Nochevieja, y dejé caer las bragas a propósito.
Tres amigas, una pista de baile y una decisión que cambió la madrugada. Esto fue lo que pasó cuando dejé de buscar a Renata y la encontré justo donde no debía mirar.
Sabía que él ya estaba sentado junto al ventanal, esperándonos. Lo único que mi marido y yo queríamos era convertirme en su obsesión por una sola noche.
Damián juraba que sabíamos divertirnos. No imaginé que su invitación nos llevaría a un pasillo de cortinas rojas donde mi esposa decidiría por los dos.
Llevaba dos horas mirándola sin disimulo y ella lo sabía. Cuando me pidió subir al tercer piso a buscar guirnaldas, supe que esa Navidad no iba a ser como las demás.
Entré al salón completamente desnuda mientras ellos todavía sostenían las cartas. Lo habíamos hablado con mi marido, pero el final lo improvisé yo.
Valentina llevaba cuatro meses planeando ese fin de semana. Cuatro amigos, un resort naturista, y una noche que ninguno de los cuatro sabía cómo iba a terminar.
Cuando vi la silla preparada con ese objeto enorme sobresaliendo del asiento, supe que la noche no sería una cena normal.
Choqué con ella en la acera, todavía con resaca. Me invitó a tomar algo. Tres horas después supe por qué una mujer madura no tiene nada que ver con una chica.
Años de amistad y yo mirando lo que nunca debí mirar. Una noche tomé una decisión que lo cambió todo entre nosotros para siempre.
Cuando me mandó la foto desde el probador con la lencería puesta, la cerré sin contestar. Ella lo vio. Eso fue lo que empezó todo.