Mi mamá y yo compartimos al mismo hombre sin planearlo
Todo empezó la noche en que descubrí que mi madre llevaba meses acostándose con el hombre del que yo estaba enamorada.
Todo empezó la noche en que descubrí que mi madre llevaba meses acostándose con el hombre del que yo estaba enamorada.
Llevaba meses sin que nadie me tocara. Esa noche encendí el coche sin rumbo, pero mi cuerpo ya sabía exactamente adónde iba.
Tenía unos sesenta años y una mirada que no disimulaba nada. Cuando me invitó a su casa, supe exactamente lo que iba a pasar.
Él tardaba en cambiarse. Ella esperaba afuera. Y un grupo de turistas pasó por el lugar equivocado en el momento perfecto.
Tres activos, un cubículo y yo boca arriba con las piernas en alto. La mejor noche de mi vida en la sauna.
Lo que empezo como un juego en el balcon se convirtio en una espiral de exhibicionismo, sumision y deseo que ninguno de los dos quiso frenar.
Despues de meses separados, una noche basto para recordar por que nunca habia dejado de desearlo.
Mi marido me dejo sola con la mudanza. El encargado tenia manos firmes, mirada directa y algo entre las piernas que no me dejo pensar con claridad.
Despues de que mi hermana me humillara, me encerre en mi cuarto. La rabia se convirtio en algo muy distinto cuando mis manos empezaron a recordar.
Vivir bajo el mismo techo con dos hombres hambrientos y ser la única mujer de la casa tiene sus consecuencias.